
Si eres contribuyente, es importante conocer en qué casos el Servicio de Administración Tributaria (SAT) puede suspender o cancelar el RFC y qué implica cada procedimiento.
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El SAT puede cancelar o suspender el RFC cuando detecta que el contribuyente ya no cumple con las condiciones para mantener activo su registro o cuando concluye definitivamente sus actividades económicas.
Entre las principales causas se encuentran:
En algunos casos, la cancelación forma parte de un procedimiento administrativo y no necesariamente implica que exista una sanción.
Cuando el RFC se encuentra suspendido, el registro continúa existiendo, pero el contribuyente deja temporalmente de cumplir algunas obligaciones fiscales.
Durante este periodo no será posible realizar actividades como:
La buena noticia es que el RFC puede reactivarse cuando la persona retome sus actividades económicas y regularice su situación ante el SAT.
Cuando el SAT cancela definitivamente el RFC, el contribuyente deja de contar con un registro fiscal activo, lo que puede afectar diversos trámites.
Entre las principales consecuencias destacan:
Por ello, es importante verificar periódicamente que el RFC continúe activo y atender cualquier requerimiento emitido por la autoridad fiscal.
Los contribuyentes pueden consultar el estatus de su RFC a través de los servicios digitales del Servicio de Administración Tributaria.
Mantener actualizada la información fiscal, presentar los avisos correspondientes y responder oportunamente a cualquier notificación ayudará a evitar la suspensión o cancelación del registro.
Si detectas alguna irregularidad, lo más recomendable es acudir al SAT o realizar el trámite correspondiente para regularizar tu situación y continuar realizando operaciones fiscales sin contratiempos.
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