
Christian Nodal vuelve a estar en el centro de la polémica legal tras recibir un nuevo revés: el IMPI rechazó su solicitud para registrar la marca “El Forajido”, con la que buscaba consolidar su identidad artística y comercial.
El trámite inició el 22 de abril de 2026, cuando el intérprete de “Botella tras botella” solicitó ante el IMPI el registro de su marca, tras revelarse que su nombre artístico, imagen y parte de su catálogo estaban registrados a nombre de su padre y exmánager, Jaime González, mediante JG Music.
El IMPI negó el registro tras la oposición de Grupo Forajido, presentada el 15 de mayo de 2026, por la alta similitud entre ambas marcas en los planos fonético, gráfico y conceptual.
El organismo concluyó que el uso del artículo “El” no basta para diferenciarlas dentro del mismo sector del entretenimiento en vivo.
La agrupación acreditó el uso continuo del nombre desde los años noventa con discografía, portadas, publicidad y prensa. Su representante, Pepe Maldonado, aclaró que la oposición no es personal, sino una defensa de derechos previamente registrados.
La solicitud de “El Forajido” buscaba reforzar su estrategia ante un contexto legal complejo. La marca “Christian Nodal” fue renovada por su padre ante el IMPI en abril de 2026 por otros diez años, y el cantante también tiene un contrato de representación vigente hasta 2035 cuya rescisión implicaría una indemnización millonaria.
En ese contexto, “El Forajido” representaba una alternativa para operar de manera independiente dentro de la industria musical.
Con la resolución del IMPI, Nodal no podrá utilizar la marca “El Forajido” en conciertos, presentaciones en vivo, eventos culturales ni en mercancía oficial.
El organismo estableció que la fama de un artista no puede prevalecer sobre derechos de marca previamente registrados, sentando un precedente importante en la industria del entretenimiento en México.
Hasta el momento, ni el cantante ni su equipo han informado si apelarán la decisión o cuáles serán los próximos pasos. Lo cierto es que el intérprete enfrenta restricciones en dos frentes de marca, lo que lo obliga a replantear su estrategia comercial si busca operar de manera independiente.