
Aunque la reforma ya fue aprobada y publicada oficialmente, su aplicación será gradual, por lo que los cambios no se verán de inmediato.
La reforma laboral establece una reducción progresiva de la semana laboral hasta llegar a un máximo de 40 horas semanales en 2030. El objetivo es permitir que empresas y centros de trabajo se adapten sin afectar la estabilidad económica ni los empleos.
Durante este proceso, los horarios de trabajo no cambian en su estructura básica, pero sí se respetan límites claros para cada tipo de jornada.
De acuerdo con la Ley Federal del Trabajo, los límites diarios de la jornada laboral quedan de la siguiente manera:
Estos tiempos podrán distribuirse de forma flexible entre empleadores y trabajadores, siempre respetando el máximo semanal establecido en la transición hacia las 40 horas.
Además, la ley establece que ninguna persona podrá trabajar más de 12 horas al día en total, incluyendo tiempo extra.
La reducción de la jornada laboral se aplicará de manera escalonada:
Este esquema busca dar tiempo a las empresas para reorganizar procesos, turnos y cargas de trabajo.
Uno de los cambios importantes de la reforma es el ajuste en el manejo del tiempo extra.
Actualmente, las primeras horas extraordinarias se pagan al doble y las excedentes al triple. Con la nueva regulación, el sistema se modifica de la siguiente forma:
La implementación será progresiva:
Las empresas deberán actualizar contratos laborales y llevar un registro electrónico de asistencia, donde se especifique con precisión el inicio y fin de la jornada de cada trabajador.
El incumplimiento de estas disposiciones puede generar sanciones económicas importantes, con multas que pueden alcanzar hasta 5 mil UMAs.